Cartajima está situada en una atalaya de 846 metros de altitud, sobre el Alto Genal, en plena serranía rondeña. Su término municipal ofrece un paisaje de notable contraste entre las rocas blancas calizas de la sierra del Oreganal, al norte, y los bosques de castaños, encinas y alcornoques, al sur.
Su casco urbano está compuesto de casas bajas, encaladas, alo largo de calles empinadas como la mayoría de los municipios del Valle del Alto Genal.
No hay datos documentados que identifiquen el origen de Cartajima como núcleo de población.
Sí existen testimonios recogidos en una crónica del pueblo según la cual un anciano del pueblo llamado Diego Amaya aseguraba que mientras se estaban haciendo unos cimientos en Las Peñuelas, aparecieron unos sepulcros con restos humanos junto a algunas monedas. La interpretación de estos restos nos lleva a que podrían pertenecer a la época fenohelénica.
Lo que si se puede asegurar es que su auge o crecimiento se produjo durante la ocupación árabe y reconquista cristiana como el resto de localidades en el territorio de la Serranía, Cartajima jugó un papel importante durante la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, en estas fechas fue famoso el guerrillero Andrés García artífice del atentado contra el gobernador de Ronda que murió cuando pasaba por el Puente del Tajo con su escolta.
En 1814, bajo el reinado de Fernando VII , se le otorga a Cartajima por mandato del soberano el nombre de villa. Durante el siglo XIX esta población se desarrolló económicamente basando su actividad en el cultivo de la vid y en la explotación de los yacimientos de hierro, que dio lugar a la creación de fábricas de cañones y a que se conociera a Cartajima por el nombre de: el Cádiz Chico.
En la actualidad los Cartajimeños no superan los 400 habitantes, viviendo en un increíble paraje natural con vistas panorámicas del Valle del Genal y de la Sierra de Ronda. |